La seguridad es una de las cuestiones que más se plantean quienes están pensando en comprar una vivienda o mudarse a la República Dominicana. La respuesta breve tiene sus matices: en general, el país es seguro para los extranjeros que toman precauciones razonables, pero la experiencia varía considerablemente según el lugar donde se viva y cómo se afronte la vida cotidiana.
Este artículo expone la situación de forma objetiva, sin minimizar los riesgos ni reforzar los estereotipos.
El panorama general
El Departamento de Estado de EE. UU. clasifica a la República Dominicana en el nivel 2 —«Actúe con mayor precaución»— debido principalmente a la delincuencia. Se trata del mismo nivel de advertencia que se aplica a muchos destinos populares, como México, Jamaica, las Bahamas y varios países europeos.
La tasa de homicidios de la República Dominicana ha ido disminuyendo. Según datos de la Policía Dominicana, la tasa descendió a aproximadamente 11,5 por cada 100 000 habitantes en 2023, con nuevas reducciones en los periodos de referencia posteriores. Esta cifra se sitúa por debajo de la media regional de América Latina y el Caribe, que es de aproximadamente 20 por cada 100 000, y muy por debajo de países como México (23,3) o Brasil (18,1).
Un dato importante: la gran mayoría de los delitos violentos en la República Dominicana son de carácter interpersonal: las disputas domésticas y los conflictos sociales representan más del 40 % de los homicidios. La violencia relacionada con el crimen organizado representa una proporción mucho menor (aproximadamente el 11 %). Los delitos violentos dirigidos específicamente contra extranjeros son relativamente poco frecuentes.
Lo que realmente viven los extranjeros
La mayoría de los delitos que afectan a turistas y residentes extranjeros son de carácter no violento y oportunista: carteristas, robos de bolsos (a menudo desde motocicletas), robos de teléfonos móviles y pequeñas estafas. Estos delitos se producen con mayor frecuencia en zonas urbanas concurridas y zonas turísticas que en barrios residenciales.
Según las estadísticas, la seguridad vial supone un riesgo mayor para los extranjeros que la delincuencia. El estilo de conducción puede ser agresivo, el estado de las carreteras varía considerablemente y los accidentes de motocicleta son frecuentes. Muchos expatriados optan por conducir de forma defensiva, evitan conducir de noche por carreteras que no conocen o recurren a conductores de confianza.
Existen estafas dirigidas a los extranjeros, especialmente las relacionadas con operadores turísticos no registrados, transacciones inmobiliarias informales y anuncios de alquiler sin verificar. Recurrir a profesionales con licencia y a empresas de confianza reduce este riesgo de forma significativa.
Seguridad por ubicación
El nivel de seguridad varía considerablemente de una zona a otra del país.
Las zonas turísticas (Punta Cana, los complejos turísticos de Puerto Plata, La Romana/Casa de Campo) cuentan con una policía turística especializada (CESTUR/POLITUR) y con servicios de seguridad propios de los complejos turísticos. Aunque se producen incidentes, se tratan con carácter prioritario.
Las comunidades de expatriados ya consolidadas (Las Terrenas, Cabarete, algunas zonas de Sosúa) suelen ofrecer una sensación de seguridad en la vida cotidiana. Los índices de delincuencia en estas zonas suelen ser más bajos que en las grandes ciudades. La península de Samaná, en particular, presenta unas de las estadísticas de delincuencia más bajas del país: datos recientes de la Policía Dominicana revelaron que no se produjo ningún robo a mano armada ni ningún robo de vehículos en la provincia durante el último trimestre.
Santo Domingo varía considerablemente según el barrio. Zonas como Piantini, Naco y Ensanche Paraíso cuentan con una buena presencia policial y suelen ser seguras durante el día. En otros barrios conviene extremar la precaución, sobre todo al caer la noche.
Santiago de los Caballeros se considera una de las grandes ciudades más seguras, con un ambiente más relajado a pesar de su tamaño.
Las zonas rurales suelen ser tranquilas, pero es posible que la presencia policial sea limitada y que los tiempos de respuesta en caso de emergencia sean más largos.
Consejos prácticos de seguridad
Las siguientes directrices reflejan el consenso alcanzado entre los residentes de larga duración y los asesores de asuntos exteriores.
Consejos generales: Evita llevar a la vista joyas caras, aparatos electrónicos o dinero en efectivo en lugares públicos. Mantente especialmente alerta cuando utilices el teléfono en la calle, ya que los robos de teléfonos son frecuentes. Si es posible, viaja acompañado o en grupo, sobre todo por la noche.
Transporte: Utiliza taxis oficiales o aplicaciones de transporte (InDriver, DiDi) en lugar de vehículos sin distintivos. Evita los motoconchos (mototaxis) por motivos de seguridad. Si conduces, mantén las ventanillas subidas y las puertas cerradas con llave en los semáforos de las zonas urbanas.
En casa: siempre que sea posible, elige viviendas en urbanizaciones cerradas o edificios con servicio de seguridad. Conoce a tus vecinos: la vigilancia vecinal es una de las medidas de seguridad más eficaces.
Por la noche: Evita caminar solo después del anochecer por zonas que no conozcas. Esto se aplica a todas las ciudades, incluidas las zonas turísticas. Utiliza el transporte público incluso para trayectos cortos.
Precauciones financieras: Utilice cajeros automáticos situados dentro de bancos o centros comerciales, en lugar de los que se encuentran en la calle. Controle las transacciones con tarjeta de crédito: se han registrado casos de fraude con tarjetas, especialmente en Santo Domingo y en las zonas turísticas.
Recursos de emergencia
El número de emergencias a nivel nacional es el 911. Se puede contactar con la policía turística (POLITUR) llamando al 809-222-2026. En las zonas turísticas, los agentes de POLITUR están siempre visibles y suelen responder con rapidez.
Los hospitales privados de las principales ciudades y zonas turísticas ofrecen una atención de urgencias de calidad. Los tiempos de respuesta varían en las zonas rurales; se recomienda contar con un plan para emergencias médicas independientemente de la ubicación.
Especialmente para compradores de inmuebles
A la hora de valorar la compra de una vivienda, ten en cuenta el nivel de seguridad del barrio en concreto, no solo de la ciudad. Infórmate sobre las medidas de seguridad del edificio o la comunidad (guardias, cámaras, control de accesos). Comprueba si la zona cuenta con una presencia policial fiable y si hay centros médicos cerca.
Las urbanizaciones cerradas y los complejos residenciales gestionados ofrecen un nivel adicional de seguridad que muchos compradores extranjeros prefieren. Sin embargo, estos conllevan cuotas de comunidad que reflejan el coste de dichos servicios.
Se recomienda contratar a administradores de fincas o conserjes a los propietarios que no residen allí durante todo el año, tanto para el mantenimiento como para garantizar la seguridad.
El contexto importa
Gran parte de la percepción negativa sobre la seguridad en la República Dominicana se debe a su asociación con la región del Caribe y de América Latina en general, a incidentes aislados que reciben una cobertura mediática desproporcionada y a la confusión con la situación de seguridad de la vecina Haití, que es muy diferente.
La realidad para la mayoría de los residentes extranjeros y propietarios de viviendas es que la vida cotidiana se percibe como normal y manejable. Las precauciones de sentido común —las mismas que se tomarían en cualquier gran ciudad del mundo— son de gran ayuda.
La República Dominicana no está exenta de riesgos. Ningún país lo está. Pero es un lugar donde cientos de miles de extranjeros viven, trabajan e invierten con confianza. Lo más acertado es prepararse con conocimiento de causa, en lugar de dejarse llevar por el miedo.
